Me dirigí a
mi casillero cuando la jornada finalizó. Debía buscar unos libros para el fin
de semana, pero el objetivo principal era hallar a Christopher y regresarle su
suéter, y prefería ver si estaba en su taquilla antes que buscarlo en su salón.
Y, en
efecto, allí estaba.
-Hmm...
¿Christopher?- llamé insegura, acercándome al sitio donde guardaba sus libros.
-Hola,
Melissa, ¿qué sucede?- sonrió.
-Yo...
bueno, tengo que...- ¿acaso estaba nerviosa? ¿Qué me estaba pasando? Inspiré
profundo antes de reanudar.- Vengo a devolverte tu suéter.
-¡Oh, claro!
Lo había olvidado.- la decepción se dibujó en su rostro. ¿Qué habría estado
esperando? De improviso sonrió, divertido.- Bueno, si es así, por lo menos
deberías quitártelo... a no ser que quieras que me lo lleve contigo dentro.
¡Demonios!
Estaba tan cómoda con la prenda que me la había puesto.
-Lo
siento...
-No te
preocupes.- se acercó, pero instintivamente me alejé hasta chocar contra los
casilleros. No tenía salida.- Tranquila, no voy a morderte.- se rió.- Déjame
ayudarte.- murmuró, cogiendo el cierre del suéter.
Tragué
saliva con fuerza pero no lo aparté. No podía, estaba paralizada. Pero para él
fue suficiente.
Bajó la
cremallera despacio, mirándome fijamente. Un escalofrío recorrió mi espalda, y
cuando al terminar de sacarlo sus dedos rozaron los míos, no pude evitar cerrar
los ojos un segundo. Al abrirlos, Christopher estaba tan cerca que pegué un
bote y mi cabeza se golpeó contra los casilleros.
-¡Auch!
-¿Estás bien...?
¿Te duele?- pasó su mano con suavidad por mi cabello, como si eso fuera a
arreglar algo.
-Estoy
bien...- mentí. Estaba muriendo, pero no por el golpe. Me faltaba el aire, mi
respiración estaba muy agitada.
-¿Segura?
-Sí.
Gracias... por todo.- lo miré a los ojos (primer error) y no lo resistí más. Lo
besé en la mejilla (segundo error), y me fui rápidamente.
Para cuando
mi cerebro racionalizó mi acto, me giré, asustada de su reacción.
Christopher
seguía en la misma posición, pero ahora con la boca semi abierta y una mano en
el rosto.
No pude
evitarlo.
Simplemente
me derretí.
Por primera
vez en mi vida.
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